La roca del tiempo

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Colección de apuntes sobre arte IV

LA DISPERSIÓN, LA MUERTE, LA ETERNIDAD, LOS OJOS, LAS ESTRELLAS. EL DESEO.

Breves argucias para vivir muriendo.


Los ojos dispersos por la muerte en la eternidad de las estrellas y el deseo.
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la optimización y eficiencia del otro, como una economía del rendimiento, la salud, los beneficios, la no pérdida. como si la vida o el tiempo, no fuera esto que se diluye ante la vista, una ruina previa. El sexo, la sexualidad, es lo contrario, ofrece la ambigüedad, el miedo al desconocimiento, la esquizofrenia de sentido, la no medida, sin promedios, la perdición, ofrece el desafío de no saber nada e ir a explorar una aventura sin fondo, el derrumbarse. El cuerpo para el capitalismo es lo que K.M. dilucidó comparando la fuerza física de trabajo del obrero, con el de la prostituta. Necesita ser un estándar, rendir frutos, proveerme de utilidades de satisfacciones, goces. Y es en este aspecto que para nada le sirve al capital mi placer, le sirve mi cuerpo útil, redituable. Al día después del placer, se está feliz y saciado, en la inanición interrumpida, exhausto, sin deseos de funcionar para nada ni para nadie, de no servir a nada ni a nadie, con el sólo deseo de tomar una cadera y hendirme, o ser atravesado, de acariciar una teta, de lamer el rincón de un cuerpo, de perderme en la nimia profundidad de un cuerpo que cae en el espacio sin tiempo, al menos por un lapso sin tiempo. Al menos por un tiempo como si estuviese pleno y vivo.

La prostitución como el lugar de los réditos. Por placer u obligación, por secuestro o por voluntad. Escándalo y pudor, refugio y liberación para otros. El sexo por dinero. se trabaja por dinero. Las recetas para intentar definir un oficio antiguo, justificarlo o condenarlo. Están los relatos de primera mano de la prostituta que ejerce por voluntad placer, interés, o en oposición por esclavitud y en condiciones extremas. Ambos casos, o vertientes a grandes tajos, (despotrico de la generalidad y sus cimientos), al servicio del poder. El trabajo común es tan feo, que hasta pagan por hacerlo, se está sujeto a la voluntad ajena. ¿Es en alguna medida, el trabajo una prostitución por consenso donde se venden partes del cuerpo? ¿fuerzas motrices, capacidades intelectuales, y además tiempo? nadie hace nada por nada, por placer. ni nadie paga nada por nada, por placer. ¿Quién puede decir que no prostituye sus ideas, sus palabras, su trabajo físico o intelectual, por la obtención del dinero? ¿Quién trabaja por placer al grado de no cobrar? ¿Pará quién el trabajo no es más que un juego que la angustia puso en nuestra risa?

Es muy sencillo, siempre he hecho todo lo que me han dicho que no podía hacer. dirán que soy una mala persona, yo pienso lo contrario, que una mala persona es toda aquella que te diga lo que puedes hacer y lo que no puedes hacer, es en el fondo la gestión y administración del mal. En el fondo, la tarea esclavizante a la que se dedican con tanto ahínco y perseverancia los patrones de este mundo y el prometido, después de morir, cuando no hay nada ni habrá nada. Nada criaturas, nada.

El sistema de privación capital hace actuar el deseo de las personas sobre lo que no tienen, sobre lo que les falta, se aprovecha de sus carencias como un señuelo. Son presas que consumen su muerte.

En la idea de la deconstrucción del amor, sexo sin afecto, sexo sin relación de pertenencia, y a su vez amor sin sexo, amor por todo y por todos, aparece el lugar de la orgía, perdidos en un brazo una mano un sexo sin género. ¿Se imaginan la excentricidad de una sexualidad sin clase por puro placer sin celos sin dueños ni amos? Como lugar de la no reproducción. O si la reproducción humana hubiese seguido esa vía, la herencia consanguínea habría sido abolida, la propiedad sobre la mujer y los hijos jamás habría ocurrido, la obligación y deber del hombre se habría difundido en la indistinción de la comunidad, todos hijos de todos, todos padres madres de todos. El trabajo de todos para todos, la holgazanería como una necesidad espiritual. Necesita devastarse, dirían.

¿Qué pasa? Esta especulación no sé de qué les servirá. El protestante adquirió una consciencia adelantada de no adeudo a un institución que usurpaba el fruto de su trabajo. Los valores protestantes causaron una fuga de capital en la iglesia. El protestante se funda en la defensa al amor auténtico a dios, el trabajo y la alianza comunitaria para un progresos y bien común. La generosidad de saber que si al otro le va bien a mí me irá bien porque el otro sabe que a los otros les irá bien y en consecuencia si todos dan de sí toda satisfacen sus deseos espirituales y terrenales. La consciencia de lo terrenal. El mendicante católico, entre su tacañería espiritual y mercaderes de los templos, permanece en constante adeudo con su dios través del templo, es esclavo de una espiritualidad que le exige el tributo de su trabajo para ganarse el cielo. Así se dividió el mundo en un momento dado, lo demás es fortuna y vueltas de carro.

La masturbación termina siendo un acto revolucionario porque cuestiona el imperativo de productividad utilitaria del capitalismo, (si bien no es que la revolución no tiene ya de por sí lo suyo de masturbatorio), reproducirse para ocasionar un rendimiento de natalidad a su vez productiva y de personas que no se cansen para laborar, para realizar lo que los zánganos solicitan. Es un subterfugio discidente en medio de la normatividad oprimente. El goce, por consiguiente es condenado por el pecado de pereza, por lo que causa el despilfarro de energía, la obnubilación de los sentidos en el derroche, el cuerpo renuncia se desvanece al sueño… A veces se la crítica como un acto de ensimismamiento, pero tener sexo con otra persona también puede ser un acto semejante a la masturbación. ¿Quién no se masturba de forma inconexa, inconsciente consciente, con alguien que accede al placer del otro por simple aceptación de un rol de poder deber? ¿Cuánto sexo forzado no existe en los matrimonios con los bodrios que se tienen por maridos? Claro que estoy a favor de la auto-exploración y la libertad. Quizá la contrapartida que me hace un poco de ruido es el sexo egoísta, casi liberal, el rechazo del encuentro con el otro. Pero si a veces no se da, por angas o mangas, ¿habría que forzar al otro, como una cerradura que con maña debe coercer a mi deseo? La peculiaridad de que hasta para masturbarse se necesita de otro, un aroma, una imagen, un sonido, un recuerdo un anhelo. Una presencia de lo que no se es. Nadie está por completo solo nunca. Recreación de unas sensaciones, simulacro de una situación, representación de un deseo resuelto.

El dildo es la muerte de dios. P.B.P.

Dudaría de la supremacía de la pornografía mercantil por sobre la pornografía amateur afectiva, etc… De todas maneras, ¿Quién puede decidir sobre el cobro de quien vende su cuerpo a placer, a voluntad? ¿Quién es el dueño del cuerpo? Es lo que el genero masculino no ha entendido, y quizá tarde demasiado en entenderlo por su brutalidad innata de control y falo-logo-cracia.

Lo que hacen con la censura erótica es provocar e incitar el comercio sexual. La prohibición coarta el mercado como valor de cambio y en el capital esto se vuelve un valor de uso. Piénsenlo 2 segundos y si no lo entienden, es probable que les cueste la vida comprenderlo. Constaten con el paradero de las drogas.

M.F. descubre a través de la historia de la sexualidad occidental, que ese ser de la antigüedad que se realizaba en un arte erótica "silente" se disolvió, desde el renacimiento, en un ser que se capacita en una ciencia sexual "que todo lo sabe y todo lo habla". Hizo un trueque tenue dada la represión de la carne, de una arte que se hacía se practicaba, hacia una ciencia que ordena razona y habla, clasifica. Se pasó, de una armonía de conjunto, a un régimen de caracterización, identificación y sentido. La fantasía de lo supuestamente conocido, de lo que se cree saber, la patética fiesta del saber y la ley.

El guiñol moderno no busca conocerse a sí mismo en lo sexual, mucho menos al otro. Intenta banalmente crear estándares para todo, medidas, y proyectar sus estándares de rendimiento y productividad en lo sexual. No contento con frustrarse en el trabajo, en la enajenación de su ser busca objetivarse en el sexo. Volverse un objeto conceptual de lo que debería de ser o de lo que cree que se es. La religión en qué se convierten los datos de la ciencia, esos pulcros y taimados resultados. La creación de nuevos dogmas como parámetros para contener lo incontrolable, para restringir el deseo y más allá, el placer. La eliminación del otro en tanto otro, distinto, inaprensible. Ese intento por concentrar, cortar, capturar al otro, volverlo comprensible para mí, encarcelarlo en mis cortas y banales concepciones, en la data real que me proponen los promedios de la normatividad imperante de una humanidad falsa y carente. No hay un deseo de conocer al otro, hay un miedo de que se vuelva inconmensurable.

se va a cultivar un cuerpo hermoso en los lugares acondicionados para ello, un cuerpo en el que incluso no cabe tanta vanidad. un culo precioso, tan preciado, al que nada alcanza para pagar una mirada, un ojo pegado al ojo. no se miren exclama la institutriz, no se miren dice el párroco, no se miren grita el dictador efusivo. témanse suspira dios, teman sus impulsos, las sudoraciones de sus sentimientos, los calambres de la ansiedad y el hormigueo, no sean volubles al deseo. Teman. Nunca tengan caprichos susurran las buenas consciencias.

M. A. en el tomo II 14 de las meditaciones dice que la muerte es relativa, no hay una vida más valiosa que otra, la de un niño o un anciano una joven mujer o un esclavo sufren idéntica pérdida. Si esa vida se interrumpe en un momento determinado no vale más una que otra, porque nadie posee nada de futuro o de pasado. Lo único que se posee es el presente y es de lo único que se puede privar, porque de lo que no se posee nadie te puede privar.

Si nos organizamos, cogemos todos camaradas. La revolución será encuerados o no será.

¿creyeron que mi deseo iba a ser regulado por la secreciones infinitesimales de una glándula? ¿mi voluntad mi discernimiento mis desiciones regidos y gobernados por mi fisiología? ¿mi fantasía e imaginación dirigido por una sustancia? es cierto, cada vez la vida humana se avecina hacia una artificialidad nunca antes vista, y se lanza a aterrarse en relatos tétricos, macabras invenciones de su opaco intelecto, siniestros cuentos con los que se mantiene sonámbulo en sus tinieblas luminosas. el hombre industrial un perro pequeño servil y celoso, vigilante de la propiedad, en un teatro de sombras publicitario. y todo esto un sueño en el que probablemente los motivos indescifrables se resguarden en una inmensa incubadora de fetos que sueñan. seres de laboratorio. sueñan que viven, que tienen vidas motivos y objetivos, que son portadores de un mensaje singular y a la vez general. que transitan en el programa de lo que es su tiempo. sueñan que existen. y todos esos impulsos eléctricos que los guían creen pueden ser calculables y deducibles. pobre gente sin alma, pobre diorama de un creador sin público, anonadado por los solipsismos de estos autómatas, muñecos de humores predecibles, juguetes, instrumentos, apenas útiles rotos e irreparables. piezas que se creen importantes. para ser indestructibles en nuestra aseveración: pendejos.

(pendejo es un pequeño pelín que crece en el pubis angélical de una adolescente imaginativa).

sociedades que hablan y hablan y hablan y hablan y no van. El sexo es un agujero, o varios, un precipicio insondable. La única regla que he obedecido en el encuentro de una cama revuelta es el NO. Lo demás es parvulario, accesorio, fantasía, catequesis, doctrina, pavor.

La mujer del puerto, puede ser de todos y de nadie, sabe cuan infames o amables, suelen ser los hombres, prefiere dejarlos llegar, venir y soltarlos, verlos irse en navíos, no quedarse con alguno, por más que simule ser perfecto, indemne, invencible, invulnerable, sabe que no es así. Los vuelve a echar al mar. Está acostumbrada a perderlos a no verlos regresar, está acostumbrada a esa fantasmagoría espectral de piratas. Saber o no saber que murieron, que se hundieron, que nunca se les volvió a ver, muertos entre las sirenas. Ella sabe quienes son las sirenas. ¿Quién puede reprocharle no seguir queriendo a ninguno y haberlos querido a todos? Recibirlos como el oleaje del mar contra las rocas, uno a uno restallando y desapareciendo en la espuma del esperma.

87 Esta serie de animes fue realizada a partir de videos originales de muchachas masturbándose en la intimidad de una pornografía amateur, hecha sin recursos y explotación laboral neoliberal. “Quarenteen o de cómo hacerse justicia por su propia mano & All work and no play make Jack a dull boy, oh shinny boy oh my dear shy boy”.



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