La roca del tiempo

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Colección de apuntes sobre arte IV

LA DISPERSIÓN, LA MUERTE, LA ETERNIDAD, LOS OJOS, LAS ESTRELLAS. EL DESEO.

Breves argucias para vivir muriendo.


Los ojos dispersos por la muerte en la eternidad de las estrellas y el deseo.
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La fotografía del siglo pasado no sólo hizo creer que habría apariencia, sino que habría memoria e identidad. Memoria de una identidad ligada a imagen y semejanza de una apariencia, prolongándose, sin desdoblarse. La fotografía, en algunos casos quizá ligados al acto de lo factible, es el fantasma de la verdad en el arte. Lo más seguro es que lo que digo, se pierda igualmente, evanescente, polvoroso. Es posible que se conserven algunos vestigios arqueológicos de las élites y ni esos, falsas esperanzas, actuales asperezas.

Si piensas que el tiempo ha pasado y debe pasar, que pasará, entonces puedes llegar a creer que no habrá accidentes y desviaciones, juegos azarosos interrupciones y otras monstruosidades que nos saquen del quicio de nuestra ordinaria atemperancia, de nuestra febril persistente mismitud.

Elaboran una crítica para obtener una posición en ese mismo mundo que critican, para afianzarse, para obtener un crédito sobre sus súbditos, una posición de poder y desde donde ejercerlo. Abuso del saber para ejercer un poder. No está en crisis, se acabó su infamia… lo que es sintomático, es que no ataquen instituciones privadas ni públicas, de las que podrían obtener favores, atacan individualidades, artistas, no sistemas o estructuras económicas. Empuja a desear indagar. ¿Para quién trabajan? Trabajan para sus envidias y personalidades. ¿Para sus amigos? ¿Para sus clanes? ¿Generaciones? ¿Tramoyas? ¿Convicciones ideológicas? ¿Para recuperar carreras frustradas o reivindicar discursos “propios”? Salta a la vista que no injurian ni cuestionan a sus amos. En un nivel de relación, de esa red de relaciones, son personas que tendría que seguir viendo en los cocktailes. No me aparezco desde hace años a imagen y semejanza dentro de las eventualidades de la así llamada imperfecta y refractaria esfera de la cultura, esquemática y ambigua. Por política personal, que no política de verdad, decidí desaparecer a voluntad, esfumarme de entre sus ídolos mortuorios. ¿Para qué me barran con sus miradas de desprecio y paranoia o me digan si engordé o si me visto bien o igual o si no me operé el cerebro otra vez para adular sus muestras de mezquindad y anular mi actitud frente a su frente? ¿Para quién restringen el paso? ¿El paso a qué? Cadeneros de naderías. ¿Ahora que el tiempo se mueve tan violento, y a una velocidad que se desvanece, que quisieran conservar de sus tristes huesos frágiles apenas balanceándose con el viento? Es mentira, la crítica es un sistema de control y gestión del poder, se topa con pared, ese enjuiciamiento del conocimiento. ¿Qué es lo que alcanza a conocer? Esa sería su pregunta. Por contrario, es sobre quién posee y administra el conocimiento, el lenguaje y el lenguaje que proyectara verdad, luz sobre los objetos. El mito de la verdad verdadera, el terrible espasmo de ver y poder saber que lo que comienza como una acusación termina por convertirse en una ridícula confesión, la impotencia y carencia de proposición, sentido, de creación. Designaciones y jurisdicciones. Seamos justos, soy malvado porque cuando sé que hablo de otro, hablo de mí. Hago una crítica a la crítica a sabiendas que los empujo al borde de la vergüenza y la humillación. Obsérvese la eficiencia de la crítica. El precio de ser libre, es alto. ¿Es posible, acaso, que pueda ser gobernado de esa forma, de esa manera, por esos? ¿Qué quieren que les diga? Cada quién pagará a su precio. No querrán pagar, eso se sabe. La crítica no cambia nada y denota la insatisfacción de quién la profiere, sus adolescencias, carencias, necesidades y exigencias, como si se lo mereciera todo gratis por ser quien es, esa herida profiere. Forja nuevos dictadores críticos, en el uso y abuso del poder, de sus extensiones restrictivas. Porque atacar individuos causa una menor implicación y molestia, una tarea facilitada, un rival nimio y solitario, por lo que representa un individuo vulnerable, que se arrinconase sin defensa posible a la multitud. Poner a todos en contra de alguien hasta destazarlo, desmémbrenlo se oye un grito, sólo déjenme la parte que prefiero, ver que no queda nada de él. Han de creer que es como aplastar una hormiga, han de creerse así de omnipotentes, pero, porque en realidad ese ámbito se mueve en red, una red de apoyos, de camaraderías, intercambios y favores, y todos buscan "lo mismo", que nadie sobresalga del rebaño, eso es pernicioso, pueden llegar a notar mi propia ineptitud, pueden llegar a ver de lo que tanto me ocupo de ocultar, mi nula capacidad y aptitud para nada de lo que en verdad le concierne al arte. Fingiré una actitud crítica. El fango y las imploraciones. Como si, además, hubiese un espécimen de ser humano que solo él exclusivamente pensara y tuviese que avocarse a la tarea de pensar por los otros. Llevar de la mano. Los otros invidentes de su condición y situación, serían guiados al paraíso por ese todo-pensador omni-pensante y al que no se le presenta ningún imposible, de ningún carácter, ES el carácter, ES el patrón a seguir. ¿Cómo no acatar ante el llamado de tan tremenda pulsión? En algún momento la crítica intentó rivalizar-me, porque es sumamente tentador rivalizar con los creadores. Es suculento entre los chacales. Mi pereza me defendió. Los reduje a moscas y tejí, mastiqué sus cráneos negros sus alas translúcidas jugosas, miserables nunca curiosas. En ese intento por alguna injuria tuve unas puercas ganas asesinas de hundir mi dedo índice en la frente de los críticos. Hundirlo y que fuesen incapaces de evitarlo. Un dedo hundido en su frente sería suficiente. Para lo cual no tuve demasiadas palabras, no utilicé demasiadas palabras ni nada en su contra. Necesité ser breve como la bala de un crimen sordo. Pensé que el nacimiento de esa rivalidad era con causa en la envidia y frustración que sufre un crítico, en su confusión personal que incluso teme admitirlo, una convalecencia que arrastra y a la que desea obligarnos a ser arrastrados. Cuanto placer habrá en la crítica. Utilicé la palabra: impedidos. Porque eso es lo que pensé en su momento, son personas que no entienden el crimen en la poesía, lo van a querer elevar a su cómica tragedia personal o minimizar en la trágica comedia de su vida. Que van a pedir permiso hasta para tirarse un pedo. Y claro, ese ser, cumpliría con todas las expectativas decisivas. A quién aniquilar públicamente, quién merece y quién no merece ser exterminado "simbólicamente frente a todos". El sacrificio público. La crítica como culto al discernimiento de la verdad que sería el esclarecimiento de la realidad. La inauguración de una nueva serie de representaciones para ver la realidad. E instauración de dicha realidad a través del lenguaje. La erección de tal estructura, construcción de lo posible, la pulverización de cualquier otra posibilidad. La crítica en sus indagaciones instiga a creer en la verdad. El uso de la verdad, de esa verdad determinada. Y habría que decirlo otra vez. ¿Verdad para quienes y para qué? Como si careciera de propósito interés y objetivo. Esa herramienta del siglo XV-XVIII, que nació para dudar y preguntarse, que se quedó como arma, y se heredó entre los inútiles burócratas que sostendrán la hegemonía de un ministerio de cultura y arte. Como si el mundo, confeccionado por idiotas, idiotas todos, tuviera que responder, al llamado pavloviano del castigo y el premio: lo increíble es que responde. Salivan y saltan. Responde al llamado, tan amado y tan odiado, de la culpa y la responsabilidad, de sus obligaciones. Sujetos a la palabra de los padres, al juicio de dios, a los designios y compensaciones de las autoridades religiosas, a sus indulgencias, a las amenazas de las autoridades jurídico-penales vigilantes, a la inminencia de las leyes naturales de vida o muerte, del temor a perecer desaparecer, responden. Una y otra vez somos testigos de la avalancha de sentido que se le imprimen a los actos humanos por sordos que sean. Aterradores. El arte es un gremio feudal hecho de alianzas y reciprocidades, está implicado en sus deudas constantes, entre los participantes activos, en las correspondencias de valores y soporte de dichos valores. Su caudal nunca antes se había quedado con sólo el respaldo de representar mas que dinero; éxitos en concordia hay demasiados, el dinero ahora sería no sólo el dios todopoderoso y la medida. Qué otra propuesta sea un valor cultural y que porque no lo sepan o no lo puedan ver no quiere decir que no lo sea, quizá no les conviene, absurdamente y mínimamente. Se pudrirán en el tiempo con todos sus conceptos y/u objetos. La crítica en ese aspecto juega un papel crucial, es en el embudo del poder la que impide el traspaso y puesta en escena de reglas distintas, de disolución de edificios de caramelo, de otras pautas en acción, son lentos, se afilia y sirve de forma detractora a los 5 gatos que no se sabe incluso porque defenderían los estatutos del arte. ¿Para tener una caja fuerte de tesoros más allá de qué? La crítica está supeditada y dependiente del dictado de un plano general, quedaron reducidos a anotadores de score's mundiales, a ver pasear piezas de arte, la competencia es por ostentar arte, conservarlo con base en el dinero y para el dinero, se justifica a través de ello. Los críticos creen poder ver todo lo que hay en un cuadro tridimensional. Qué ocurre dentro y fuera del cuadro, dentro y fuera del creador, dentro y fuera del tiempo, por detalle y transformado que sea. M. surrealista, se encargó de mostrarles lo que no pueden ver de un cuadro tridimensional, no pueden ver las espaldas de los sujetos pintados. Gracias a M. surrealista, ahora las pueden ver, pueden ver las espaldas y se les escapará ahora el frente. Idiotas. La duda eterna, y los estúpidos afianzándose por doquier.

Me da mucha gracia que digan contemporáneo cuando pasaron décadas… con la violencia y velocidad del tiempo actual, que se deshace como arena en un banco de arena interminable.

Algo que me causaba curiosidad de adolescente era que la llamada así gente del sector de la cultura, nunca hubiese tomado la televisión, por completo, sin medias tintas ni nada. Muy por en cambio se fueron a congelar a los museos para ser bien conservados como momias o efigies de cera,  personajes de la historia, intocables e inanimados, como dioses que ni siquiera pisaron el suelo. Seguramente era preferible. Era seguro.

Me tienen harto con eso de que se van a morir. Sí, sí se van a morir. ¿Qué más?

Este texto fue hecho para que usted certifique la eficiencia de la crítica. Y avalúe “la verdad”, evalúe y examine, se vuelva un rastreador de verdad. ¿Qué verdad , proferida por quién, que para qué sirve, y sea posible su entrada en el lenguaje, que por supuesto no es arbitrario ni consciente? Yo no hago filosofía, no me interesa decirles a los otros cuál o qué es la verdad, esa marabunta de impotentes, soldados afirmativos, firmes, fijos, verdaderos. Cuando alguien insiste en perpetrar su escritura en mí, desisto, me harto. No soportaré intenten tatuarme el pensar. El tatuaje ni siquiera es para toda la vida, un día se ha de morir.

   

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Aquí sólo aparecen una breve muestra de ejemplos sobree la imagen hecha a partir del anime. En el enlace encontrarás MÁS.

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