La roca del tiempo

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Colección de apuntes sobre arte IV

LA DISPERSIÓN, LA MUERTE, LA ETERNIDAD, LOS OJOS, LAS ESTRELLAS. EL DESEO.

Breves argucias para vivir muriendo.


Los ojos dispersos por la muerte en la eternidad de las estrellas y el deseo.
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Quiero volver a pasar por el sacrificio en el pensamiento. En el suicidio no creo que haya un autor, sino varios o varios millones, la humanidad entera se une en el sacrificio. De forma concéntrica, de afuera hacia adentro y de adentro hacia afuera. Hemos visto cantantes, pintores, poetizas, filósofos, cometer contra sí, el acto sublime de darse muerte. Así o así, poco importan los detalles ahora, seguro que sí importan. Los caudillos abandonados del siglo pasado o los revolucionarios de mediados de siglo dejados a su suerte. Los suicidados de la sociedad. Una y otra vez, alguien cae y los demás se hacen hacia un lado, se apartan y miran con asombro el hueco. Son los sacrificios modernos a Dionisio o a Huitzilopochtli o nombren con otra faz que crean pertinente. La humanidad se regodea en esa muerte que exalta su propia vida, sin esos sacrificios la humanidad no se sostendría, no comprendería su propias taras diurnas frente a la muerte, de tanto bloquear la muerte necesita esas válvulas por las que empuja a los otros. Necesita que alguien vaya hasta al extremo, lo sepa o no, sea supuestamente consciente o no. Hasta los obliga. Es entre que una condición de mártir, víctima, masoquismo, delirio, placer y dolor, rebeldía. Esto es poner en efectivo el deseo colectivo de sacrificios, de ver morir. Las sociedades occidentales se regodean en la hipocresía de ser buenos, cuando son agentes libres de múltiples atropellos, infamias, deleznables asesinatos. 

Lo del suicidio del comienzo era para probar el poder de la literatura. El de cómo es que se cree un relato de forma irrevocable, un “periodismo” de la verdad, ese híbrido entre subjetividad y supuesta objetividad, esa melange criolla. No hay forma de huir al lenguaje, de ser atrapado. Y de creer que se alcanza lo real. Me lo estaba probando a mí, a nadie más, ingenuo lector. No se diferencia mas la ficción de la realidad, los parámetros disueltos cada 5 minutos, cada tanto se voltea alrededor para comprobar que se está ahí y no en otro lado. Los remitentes siempre truncos, trozados, fragmentarios. Los diccionarios comenzarán a volar como mariposas después de una larga metamorfosis, de un largo sueño.

monsi
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92 mamón si no vais



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