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Romper el cerco de las disciplinas, cargar las pinzas en las mochilas y cortar la alambrada continua que propulsa la separación entre el diseño la artesanía y el arte. La topografía jerárquica e institución de una nomenclatura productiva para el goce y enriquecimiento lícito de las creencias morales y económicas de una estirpe anonadada y babeante. Elevación mediática, ideológica, religiosa. Los dioses y los mortales, suspiros de moscas. Los reyes y la plebe, vegetaciones. El poder de aquel que se supone algo sabe, tránsitos, soplos de nada, chismes escritos en los baños públicos, frente al escusado.
Se dice que es justo que el viejo muera de vejez, que es una muerte lógica. Que la muerte aguarde al enfermo de células corruptas y faz decrépita, cuya degeneración es plausible y natural, irremediable. Se dice que el accidente que espera, a aquel que el destino llevo de la mano, era inevitable, estaba escrito como la distancia entre dos estrellas que conforman una constelación, un trayecto de luz de ida sin vuelta atrás. A su vez, y no sin angustia de por medio, el niño muerto por una “injusticia” divina será un alma pura que se aglomera entre las nubes de los ángeles, está dentro del reino. ¿Por qué el suicidio goza de ser visto como una anomalía para una sociedad que intenta ante todo evitar una decisión así, que prefiere inclusive detentar la muerte de los otros? En los campos de reclusión, la ley en las calles, las instituciones religiosas, entre las personas que laboran como abejas, está prohibido darse muerte, alcanzar a arrebatarse la vida por mano propia o causa íntima, inhallable la explicación o hay demasiadas. Para esa sociedad es preferible, la tortura de las cárceles, el suplicio de la culpa, las obtusas y agobiantes ocupaciones obligatorias, es preferible vivir un infierno en el interior de la epidermis. Un infierno compartido, a cómodas mensualidades.
cada objeto se sostiene por una creencia ilusoria, un mero fantasma que el tinglado de la consciencia sugiere y aporta al mundo, se anima en la mirada configurada de la construcción de una cultura, no está ahí per se, de forma auténtica mediante la creación. los conceptos son creados, en cuanto que no son estas "naturalezas" no tocadas por el artificio. y son creados con ciertos fines, los propósitos no siempre claros albergan la otra intención de los intereses particulares de las organizaciones humanas. obedecen en sentido de concordancia en conjunto. se rinden a un poder en apariencia erigido por el bien de todos los comunes. estás mal, todo esto es por tu bien.
Yo soy el diablo, no me suban la voz, dijo.
recostado sobre su cama, drogado, encerrado, sudaba y gemía. sacó un cuchillo del cajón. se cortó el vientre, no sentía nada, estaba drogado. se desvanecía, entró su hermano, lo miró. amaneció en el hospital. media vida se le había ido al mirarse en el espejo. sólo recordó que había sido como una película que pasa en la que no participa. apenas se sostenía. escupió sangre. se salva de milagro. decidió a partir de ahí vivir para los otros, casi nada, vivir. vivir. vivir. vivir.
extraño ser un animal. tengo nostalgia por una bruma o una neblina fuera de mí, lejana y anterior a esto que fui.
cuando un niño muere, para los cristianos, se convierte en un ángel, un ser inocente que sube al cielo sin impedimentos, su alma carente de pecado, blanca y pura lo presta a la asunción. un demonio es un ángel caído. aquel que por curiosidad pierde su inocencia, contaminado, poluto, manchado. revuelto entre la sangre de la menstruación y la del asesinato. en el pecado original registra la suciedad del acto, se avergüenza de ser. la carne y el pensamiento nunca habían estado tanto tiempo custodiados por un responsabilidad etérea sin fundamento real, sin hechos. una fantasía de cuento de hadas, es decir, de ángeles. ángeles caídos predicando el relato sobre los ángeles… diablos.
Diario de C.P. : Nunca depender económicamente de la literatura para no perder la libertad, no "profecionalizar" la escritura y no comerciar al fin con lo único valioso.
Lo insoportable es lo no alienado, lo no extraño, lo que se dice… no singular. la farsa de lo común. cuando al fin y al cabo hasta en la cópula sexual uno está encima del otro. en una sociedad en que el sustantivo está por arriba del verbo. la raíz por sobre la declinación. Nadie entiende la letra del otro. Cada letra es cada vez extranjera de sí misma, inclusive. Lo que detesto de los otros es ese YO SOY, un yo soy que lo abarca todo, que se desborda y que cree en la fiebre que ese yo soy es todo lo que se es y lo que los otros pueden y deben ser, los otros son ese YO SOY, dice el sujeto, diciendo lo mismo, yo soy yo soy yo soy, lo otro es lo que yo soy, al cabo del tiempo nadie fue mas que lo que fue. Ese Yo Soy, y todo siendo ese yo expandido, que en efecto hay que poner en duda. ¿usted es? ¿usted fue? ¿usted qué es qué fue qué dice ser qué dice que los otros son lo que son? En el billar las bolas del yo chocan las unas contra las otras. Yo conectando con otros yo. Irrumpiéndolos, perturbándolos, transformándolos, a pesar de que crean que siguen siendo idénticos a sí mismos.
no aspiro a modificar el mundo, quizá aspiro a que el mundo no intente modificarme a mí, a tocarme, no me toquen con sus manos mugrosas de YO, de falsas justificantes objetividades, roles de poder y autoritarismos. Métanse un dedo, mínimo. Con uno basta.
F. N. le escucha a una niña decir, que le parece una impudicia que dios esté en todas partes. Es entonces que exclama sorprendido, que, la verdad se esconde y oculta en una pequeña niña.
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