La roca del tiempo

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Colección de apuntes sobre arte V

Nada y un poco de algo más

Narraciones inverosímiles.


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Se sabe que Leonardo diseña al menos dos que jamas vieron la luz, uno de ellos es con forma humana, forjado con una armadura medieval. Existen (proliferan) dibujos que muestran el diseño que nunca materializó. Este ser mudo dotado de movimientos precisos, encarna el sueño de lo imposible. Fue llevado a la vida en la actualidad, siguiendo las pautas de los bocetos. Se comprobó que puede elevar y girar los brazos, rotar suavemente la cabeza y sentarse. El otro proyecto, más ambicioso, es un león mecánico, encargo del rey Francisco I. Majestuoso animal, construido con complejos artificios, es capaz de desplazarse de una habitación a otra, transmitir mensajes de paz entre el rey y el papa. En un momento dado, de modo culminante, abre su pecho repleto de flores y lirios, que representa el antiguo símbolo de Florencia y la flor de lis, que regala en un gesto amistoso que trasciende los confines del tiempo.

Turriano, es relojero de la corte. De reputación reconocida, es un inventor, ingeniero, crea mecanismos que asombran por su genio. El artilugio de Juanelo, revolucionario para su época, es obra de ingeniería que lleva el agua desde el Tajo hasta el Alcazar de Toledo, proyecto que queda en adeudo, jamás le pagan y abandonan. A él se le atribuye un autómata, entre otros danzarines, guerreros, pájaros voladores, denominado el hombre de palo. Es un sirviente diferenciado del resto, por estar hecho de madera. Recorre las calles de Toledo, solicitando piadosa limosna para su amo, haciendo una reverencia al conseguirla. Otros documentos conservadores solo consideran a éste, un muñeco de palo estático puesto a pedir fondos de fe, para construir un hospital. Aunque es más que un simple muñeco: es el reflejo de la soledad y la súplica, un eco de un hospital que jamás se construyó.

En un giro narrativo cargado de tragedia, como una obra de ficción, es lo acontecido al padre del cogito ergo sum, Descartes, cuya obsesión por los autómatas trasciende lo racional. Para el filósofo, una de sus consideraciones consistía en que los animales no eran sino complejos autómatas. Seres privados de razón, que solo actúan por necesidad y que en la práctica la carne y los huesos funcionan por artilugio de una mecánica fundamental. Muere su hija ilegítima Francine, a los cinco años de edad. Se deprime y obsesiona, se propone construir una muñeca autómata, lo más similar a la auténtica. Se une tanto  a ella, que la presenta ante extraños y trata como "mi hija Francine". Nunca se separa de ella, la lleva en un viaje en el que cruza los mares de Holanda. Dentro de su camarote la resguarda en un celoso baúl. El capitán de la nave por intriga, consigue entrar al camarote y abre el baúl. Espantado, al ver que la muñeca se levanta y mueve, con horror la tira por la borda. Es sabido el mal humor de Descartes, que lo empuja a asesinar al capitán, arrojándolo por la borda, justo como había hecho con su hija Francine.

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